
Es domingo, 7:45 de la mañana, y si vas a salir a la calle, indudablemente te vas a topar con alguien con polera amarilla, lo que se acrecentaba cada vez que uno se acercaba más al centro de Santiago, todo esto teniendo su apogeo en La Moneda.
Pero, ¿qué es lo que pasa? Es la III Maratón Internacional de Santiago 2009, veintidos mil fanáticos del running se toman la capital del país. Algunos son fondistas destacados que han participado en J.J.O.O. y mundiales, otros son deportistas que han competido a nivel nacional, pero la gran mayoría son personas que corren a modo de entretención y de forma amateur.
Cuando son las 8 AM se da la partida y comienza a moverse por la Alameda, en dirección al oeste, algo parecido a un enjambre amarillo. Es muy difícil trotar en el primer kilómetro debido al gran atochamiento que hay en el inicio de la prueba, así que sólo queda buscar los pequeños espacios que nacen entre medio de los corredores.
A lo largo de los 10 km. existen puntos de hidratación y también de música donde hay grupos criollos tocando melodías chilenas. Ya llegando a Plaza Italia, en el kilómetro 8, recién se avista el primer reloj que muestra el cronómetro de la prueba, y como ya quedan sólo dos kilómetros, muchos se sorprenden al ver el tiempo transcurrido y empiezan a apurar el tranco, todo esto también gracias a que el trayecto ya va en bajada.
Llegando a la meta, cada corredor saca sus propias conclusiones en cuanto a lo que eran sus expectativas. Si bajó su tiempo, cómo se sintió, etc.
El running es una prueba derivada del maratón, que consiste en corridas de menores distancias, es decir, cinco, siete o diez kilómetros. En los últimos años ha tenido una gran acogida por parte de los chilenos, buscando, a través de este deporte, sentirse bien física y psicológicamente e ir estableciendo metas con el tiempo.
Pablo Ramos G.


