miércoles, 12 de agosto de 2009

La Frágil Memoria Deportiva de los Chilenos


El reciente fallecimiento de Francisco “Chamaco” Valdés volvió a poner sobre la mesa el constante olvido que tienen los hinchas chilenos hacia los ídolos deportivos de antaño. Basta sólo decir que ni Colo – Colo, equipo del cual fue figura Valdés, se hizo presente con ayuda para el ex ´10´ colocolino, en sus últimos años.


Chile no es un país con una gran experiencia en logros deportivos, tampoco es un país que dé a luz una amplia gama de ídolos del deporte y tampoco es un país que siempre se mantiene en el primer mundo deportivo mundial. Es precisamente por esto, que los pocos ídolos que han surgido a lo largo de la historia deportiva no han sido homenajeados o recordados como se lo merecen, a pesar de que en sus respectivas épocas han sido genios y figuras.

Ellos, en su momento, le proporcionaron notables emociones y alegrías al pueblo chileno, el que, claramente, debería retribuirle de la misma manera a ellos, con un trato noble y respetuoso. Pero esto no ha pasado.

Sólo recordando a los ya siete jugadores fallecidos de la histórica selección chilena que fue tercera en el Mundial de 1962, se nos quiebra la memoria. Hombres que dieron grandes satisfacciones a la fanaticada chilena se fueron de este mundo inmersos, lamentablemente, en la indiferencia.

Un deportista de alto rendimiento o de ´elite´ es alguien que ha dedicado toda una vida a alguna disciplina, en la cual tiene la misión de representar a diferentes instituciones o países. Esfuerzo, perseverancia y disciplina es pan de cada día para ellos. Su pago: la alegría de sus compatriotas o simpatizantes y, claro, también el dinero. Entonces, si ellos regalan júbilo, ¿no deberían recibir lo mismo a cambio? Por su puesto, se lo ganaron por su entereza y los que destacaron lo obtuvieron con honores.

Así van surgiendo los ídolos, que en su momento generaron alegría y recibieron lo contrario. Pero después de su retiro, viven casi abandonados. Si no lograron el suficiente dinero en su época de actividad después son desechados por las mismas instituciones a las que representaron.

El “Chamaco”, jugando por Colo – Colo, logró el récord de 215 goles en la liga chilena, fue figura en la campaña que tuvo el conjunto popular finalista de la Copa Libertadores de 1973. Por la selección, jugó dos mundiales e, incluso, fue capitán en uno. Pero estos atributos hubiesen sido polvo, sino fuese por su envidiable e inigualable técnica y tratamiento del balón, lo que conllevó a categorizarlo como uno de los diez mejores futbolistas de la historia chilena

Pero, ¿qué pasó? Él siguió viviendo en la misma población donde nació, demostrando su eterna humildad, constantemente hacía escuelas deportivas a niños en condición de riesgo social, es decir, siempre se mantuvo ligado a su esencia. E incluso así fue olvidado por el periodismo deportivo, por su club y por el fútbol chileno. Imperdonable.

Hoy siguen acompañándonos diferentes ídolos deportivos y de las más diversas disciplinas, que, obviamente, valen más que un simple recuerdo y ahora deberían cosechar todo lo que sembraron, a través de homenajes en vida y no póstumos, o sea, retribuirles con alegría.
Son muchos los que han obtenido innumerables logros para nuestro país y se ganaron un lugar en la memoria colectiva chilena, lo que debería ser reconocido por el país.

Marlen Arhens fue la primera y única medallista mujer en unos Juegos Olímpicos y, ¿qué pasa con ella?, vive en Chile sin ser recordada y con suerte es brevemente nombrada en período de Olimpiadas, nada más. Luis Ayala fue el mejor tenista chileno antes de la era Open (desde 1974), ganó 5 Grand Slams y fue número tres del mundo, pero como en Chile su época de retiro no tenía sentido, ahora reside en Estados Unidos. Sergio Livinstonge es considerado uno de los mejores futbolistas históricos del país y si no fuese porque todavía está en pantalla, muy vago sería la consideración que la gente y el medio tendría con él. Y, así, pasa algo muy parecido con Carlos Caszely y Elías Figueroa, que conquistaron increíbles triunfos para Chile y brevemente son nombrados actualmente.

Sin duda, hay que apoyar a todos los deportistas que se han hecho espacio para dejar su nombre estampado en la historia deportiva chilena. Olvidarlos significa ignorarlos. Recordarlos y homenajearlos, significa mostrarles el debido respeto que se merecen.


Pablo Ramos García

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