
Tokio y Chicago fueron las primeras candidaturas en caer en la elección por la sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
La ciudad japonesa tenía como puntos a su favor que ya habían organizado dos Juegos de Verano, dos Juegos de Invierno y el Mundial del 2002, en conjunto con Korea. Pero las altas temperaturas y humedad, sumado a que Beijing 2008 estaba muy cerca de estos JJ.OO. eran puntos en contra para la candidatura asiática.
Los estadounidenses eran los mejores representados en Copenague, Dinamarca, donde se realizó la votación, con personalidades de lujo, tales como Barack Obama, Michael Jordan y Michael Phelps. Lo que, de todas maneras, no sirvió de mucho porque era la sede que se presentaba con más deficiencias cumpliendo sólo con la mitad de los requerimientos necesarios.
Después de estas dos bajas, la final quedaba reservada sólo para Madrid y Rio de Janeiro.
Los españoles iban por la revancha luego de que fueran rechazados en la última elección. La Villa Olímpica y su gran solvencia financiera eran sus principales armas. Para mí, era uno de mis favoritos por el idioma. Ya era hora de que algunos Juegos Olímpicos fueran en lengua castellana.
Finalmente, Río con 66 votos a favor, con Luis Inacio Lula Da Silva y Pelé presentes y, principalmente, con la consigna de que Sudamérica nunca en la historia ha organizado unos JJ.OO., se llevó el triunfo y obtuvo la sede para la cita olímpica posterior a Londres 2012.
Estos Juegos Olímpicos más que un desafío para los cariocas, es una responsabilidad para toda Sudámerica, es un trabajo en el cual nos debemos comprometer todos los latinoamericanos.
Como chilenos, vamos a tener el privilegio de vivir la competencia deportiva más importante del mundo más cerca que nunca. Una posibilidad para asistir a un evento único e irrepetible, una gran opción para los deportistas nacionales, pero más que una opción, una gran oportunidad de hacer historia, deportivamente hablando, gracias a la cercanía que nos brinda el país de la samba.
Pablo Ramos García

Es verdad
ResponderEliminarTenemos una oportunidad única de asistir a la fiesta más grande del deporte en todo el orbe, pues la tendremos en nuestro propio patio. Ya es hora de que Sudamérica los organizara y por eso creo que la ocasión será más que propicia para demostrar qué Brasil, y todo el continente está en condiciones de organizar un evento de tales características.
A ver si siendo medianamente locales, los resultados son más auspiciosos para éste país.