Muchas veces en el deporte han existido sentimientos de envidia, discriminación y de racismo. El caso de Caster Semenya es una perfecta síntesis de todo lo malo que se le puede hacer a una deportista exitosa, puesto que a pesar de que es biológicamente una mujer, es probable que no pueda correr nunca más, y a pesar de que tenga apoyo en todo el mundo la principal perjudicada psicológicamente en toda esta historia es ella. Por: Diego Espinoza ChacoffEn agosto pasado pudimos deleitarnos con lo mejor del atletismo internacional; observando el mundial de atletismo realizado en Alemania, en donde se prestó atención a Usain Bolt y sus nuevos récords o también la vuelta a los triunfos de Yelena Isibanyeva. No obstante lo que más impactó a todo el globo, fue el caso de la sudafricana Caster Semenya, quien fue la ganadora de los 800 metros planos categoría damas, condición por la que hoy es injustamente cuestionada.
La polémica que ha surgido en torno a Semenya puede ser vista, perfectamente, como una discriminación que además va de la mano con la envidia. Esto debido a que han existido muchos casos en los que se ha practicado pruebas de género a las competidoras, pero todo había pasado desapercibido por la prensa mundial, hasta que esta sudafricana logró ganar con comodidad a sus demás contendoras.
Desde entonces que este tema esta en la palestra de todos los medios del mundo, quienes tienen la intención de publicar que pasará con esta mujer con rasgos masculinos, basándose en un prejuicio que parecía extinto, como es el racismo, pero que hoy reaparece en la mirada que se la ha dado a este caso en particular.
Es por eso que se ha originado un extenso debate acerca de si es mujer o es hombre. La razón se resume en que esta sudafricana está a un nivel muy alto de competición atlética, como demostró en Berlín, generando mucha envidia entre sus contendoras y fans del deporte de los demás países, quienes han puesto en duda si es justo que participe en las carreras contra damas o debería ser despojada de sus medallas de oro ganadas en este torneo y comenzar a correr frente a hombres. Esto también basado en un racismo, que mezclado con rencor deviene en la envidia hacia una persona de color que les arrebató el número uno.
Por otro lado, en Sudáfrica, se ha formado una gran batahola con respecto al tema, señalando que se trata de una discriminación por ser Semenya africana y de color. Una de las reacciones más potentes fueron las declaraciones de su padre, quien indignado, le confirmó a los rotativos de todo el mundo que: “mi hija siempre ha sido y será mujer”. Sin embargo la persona que más se sobresaltó fue el ministro de Deportes sudafricano, quien al ser consultado por la posibilidad de que la atleta no pueda participar de una carrera nunca más, señaló en “La Segunda”: “Será la tercera guerra mundial. Una decisión así sería totalmente injusta e improcedente"
Posturas EnfrentadasSegún publicaron dos medios australianos el viernes once de septiembre del presente año, los resultados de los exámenes de sexo que se le habían hecho a Semenya luego de haber participado en la gesta atlética estaban listos y a disposición de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF). Estos habrían definido que la campeona mundial no tiene ovario ni útero sino que tiene testículos internos que producen buena cantidad de testosterona, lo que la imposibilitaría para volver a participar en encuentros profesionales que organice esta Federación por ser su condición sexual la de hermafrodita. Fuente: Reuters
El disgusto ante la publicación de ambos periódicos oceánicos se hizo presente en todo el mundo. Por ejemplo en Chile se encontró variadas opiniones, siendo, en conclusión la que señaló Pía Araya, ex seleccionada de futbol femenino, quien comenta que: “en el fútbol femenino nunca ocurren este tipo de discriminación, no hay prejuicios y todo se basa en un compañerismo que no se deja llevar a pasar por nada”
“Caster Semenya fue descaradamente pasada a llevar y no se pensó en ninguna parte del mundo que tanto puede afectarle este tema a ella” agregó.
Y como dijo Araya pocos han pensado que siente ella, porque luego de que se hicieron públicos estos resultados, el organismo atlético continuo con el tema y para salvar su propio pellejo, mediante su portavoz Nick Davies, señaló el mismo día que: “el test de femineidad hecho a Caster Semenya aún están siendo examinados y que las resoluciones definitivas se divulgarían entre los próximos 20 y 21 de noviembre durante el consejo de la IAAF a realizarse en Mónaco”. Fuente: Reuters
A pesar de las conclusiones que se presentaron en los diarios mencionados y que probablemente sean ciertos acerca de los resultados que ya obtuvo la Federación Internacional de Atletismo, expertos de todo el mundo opinaron sobre el tema, recalcando que esta mujer de 18 años está totalmente capacitada para seguir siendo considerada como mujer y así competir contra las demás de su género.
Para comenzar hay que aclarar que “hermafrodita ya no existe, ahora está establecido que esto es una deformación llamada, científicamente, como trastorno del desarrollo sexual”, según señaló el ginecólogo privado Jorge Hasbún. Es decir, con esto se quiere afirmar, que no existiría nadie que pueda señalar que es de ambos sexos, sólo puede ocurrir que un hombre o una mujer tengan irregularidades sexuales en su crecimiento o que sea derechamente de nacimiento.
En ese sentido esto no es ambigüedad de sexos, sino que “lo que probablemente le ocurrió a esta joven, es una mutación genética o alguna falla en los cromosomas que alteran los órganos sexuales y que suceden en los primeros meses de embarazo” comentó el médico Hasbún.
Por tanto si esto ocurre en las primeras semanas de embarazo, cuando el bebe nace, tanto doctores como padres, ya tienen en consideración que el nacido tiene dichos problemas genéticos, resultando, de esa forma, dos hipótesis; una es que el médico es el encargado de proveer de una solución a esta mutación sexual que tiene su paciente. O por otra parte que los padres sean los que tomen la decisión de que se convierta en hombre o en mujer, según el caso.
Problemas Psicológicos ¿Cómo se le dice a un niño que es diferente del resto por tal y tal motivo? Es la pregunta base para señalar las resoluciones que saca Daniela Dighero, psicóloga de la Universidad Católica de Chile, quien comentó: “Para Semenya cuando niña, lo más importante tiene que haber sido el apoyo de su familia y la delicadeza con la que se le explicó el tema de su trastorno sexual”.
Todo lo anterior en base a supuestos, porque Daniela señala que todo esto puede afectar en esta deportista de dos formar distintas. La primera es la que señalamos anteriormente y es en el caso de que la atleta ya supiera de esta enfermedad. En otro sentido existe el riesgo de que Semenya, en realidad, no tuviera idea de que padece esta mutación de sus órganos sexuales. En esa eventualidad la psicóloga explica: “Sería lo peor para ella, si es que se encuentra en este segundo caso de descubrir lo que le pasa y por lo que de verdad es juzgada, porque con todo lo que se la ha acosado sobre el tema, se sentiría agobiada y caería probablemente en una depresión”.
No obstante esta segunda teoría, planteada por Dighero es alejada de la realidad de la sudafricana, puesto que no debe existir persona en el mundo que no conozca y tenga bien definidas sus partes intimas, sobre todo si es una atleta de elite que está constantemente sometida a distintas pruebas, como la de testosterona que se le practicó antes de participar en el Mundial y en la que se descubrió que poseía una cantidad tres veces mayor a lo común de las mujeres.
Por tanto, según lo anterior, si se sabía que Caster Semenya no tenía niveles normales de enzima femenina ¿Por qué se le dejó competir? Y esta pregunta se dirige hacia dos frentes, los cuales se planteó la destacada ex seleccionada de handbol, Amara Rodríguez, expresando que: “la culpa primero es de la delegación sudafricana, porque si sabían que no tenía un nivel normal de estrógeno, la expusieron a una situación que terminó siendo el peor panorama que se podrían haber planteado y todo por la ambición de ganar que siempre destruye a cualquier deporte”. Sin embargo, para ella, existe otro responsable “la IAAF permitió que esta africana corriera a sabiendas de su problema genético, es evidente que algo más de expectación iba a generar ella si competía y así ocurrió”
Con las palabras dichas por Rodríguez podemos concluir que en el caso de Mokgadi Caster Semenya, todos salieron ganando. La Federación ha estado en la boca de todo el mundo durante estos últimos meses y concentró más atención que nunca en un mundial gracias a este y otros acontecimientos. La comisión sudafricana cumplió su objetivo, logrando que su deportista estrella consiguiera una medalla de oro para su país y luego al ser cuestionada las primeras victimas, de inmediato fueron ellos como los afligidos compañeros de la cuestionada Semenya.
En resumen la única que ha perdido es la sudafricana. Se le ha ridiculizado, sacándole fotos como toda una dama del siglo pasado, ha vivido el más grande acoso de su vida acerca de un tema tan íntimo que sólo debería ser tratado por su más cerrado entorno, cosa que no ha ocurrido. Y por último también es muy probable que se le quite lo más importante para ella que es el atletismo, con el cual espera sacar muchos logros en el futuro si es que en noviembre próximo no nos encontramos con la sorpresa de la segregación de Caster Semenya de las competencias para siempre.